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El fiasco del puente Cau Cau: Lecciones a tener en cuenta. Parte II: El manejo de los recursos humanos

0eticaEn la entrega anterior reflexionábamos un poco sobre la repercusión que los estilos de liderazgo suelen tener en la forma en que las distintas organizaciones reaccionan frente a situaciones complejas, en especial frente a problemas derivados de la imprevisibilidad propia del omnipresente e irreductible factor humano. En este sentido, partiendo del ejemplo de lo sucedido en Chile con el puente Cau Cau, decíamos que, por regla general, los proyectos de gran envergadura necesitan de verdadero trabajo en equipo y de mucho sentido autocrítico por parte de todos los involucrados en su ejecución. Es decir, para decirlo con todas sus letras: Por favor, muchachos, ante el más mínimo problema o sobresalto cada vez que se encienda alguna alarma, simplemente levanten la mano (sí, como en el colegio) y digan lo que está pasando, expongan claramente el problema y, lo más importante, comiencen a pensar en la solución, NO EN LAS EXCUSAS.  Este esfuerzo ayudará a centrar la discusión en la respuesta al problema y no en el problema mismo. Usualmente, la gente que se centra únicamente en el problema termina empantanada en las dificultades, no avanza, se estanca.

 

 

El Director de Proyectos ideal

A partir de lo dicho, sobre el factor humano, nos preguntamos ahora: ¿cuáles son las habilidades con las que debe contar un Gerente de Proyectos para minimizar el impacto frecuentemente negativo de este ingrediente aleatorio de todo proyecto? Porque, a nuestro juicio, resulta evidente que la mejor manera de disminuir la probabilidad de una eventual irrupción negativa de este elemento irreductible es el adecuado desarrollo y manejo de los recursos humanos al interior de las organizaciones. En verdad no hay otro camino, a no ser que se pretenda llenar las organizaciones de robots especializados, en cuyo caso los eventuales yerros serán de otro tipo y se hablará del “factor no-humano”… pero esa es otra historia (Nota al margen: sin duda alguna, en el 2050 los expertos en proyectos se verán en la tesitura de analizar esas otras experiencias). Así, la destreza en el manejo de los recursos humanos deviene en ser un factor fundamental a la hora de prevenir las consecuencias perjudiciales de los constantes yerros, omisiones, ineficiencias y conflictos surgidos a partir de la participación humana en proyectos donde la colaboración resulta fundamental. Hacerlo implica situar este elemento en un área menos peligrosa donde una correcta planificación, una metodología de trabajo adecuada y una eficaz automatización de procesos generen un cambio de cultura organizacional que minimice el riesgo de la emergencia de este factor, haciéndolo menos imprevisible. A fin de cuentas, tenemos que tener claro que las personas siguen un modelo. Si un líder no delega y no se preocupa del desempeño superior de cada miembro del equipo, lo más seguro es que las personas se sentirán inseguras, presentarán un desempeño inferior y no responderán adecuadamente frente a los imponderables… por miedo. Por eso, en el caso del puente Cau Cau, es posible constatar que falló toda la cadena, el diseño, la ejecución, el montaje, el control de calidad, la inspección, el aseguramiento de calidad, etc. Ética y liderazgo Entre estas cualidades que mencionamos, una de las más importantes es la ética. Se define la ética comoel estudio racional de la moral, la virtud, el deber, la felicidad y los buenos hábitos de vida. Tenemos que tener en cuenta que estamos hablando del principio rector de todo el actuar humano. Detrás de todo lo que hacemos y decimos –y también de lo que no hacemos y no decimos– está la ética, en tanto que elemento orientador de la acción humana en un sentido racional. Este concepto ha cobrado tanta importancia en el mundo de los proyectos que el propio Project Management Institute (PMI), ha creado un Código de Ética y Conducta Profesional del PMI que todo buen Director de Proyectos debiera conocer. El origen de este documento, según se afirma en sus páginas, se basa en una encuesta aplicada a profesionales de la comunidad global de la dirección de proyectos a los que se les solicitó que “identificaran los valores que conformaban el fundamento de su toma de decisiones y que guiaron sus actos. Los valores que la comunidad global de la dirección de proyectos definió como más importantes fueron: responsabilidad, respeto, equidad y honestidad”. Todo este código del PMI se sustenta en estos cuatro valores. Se desprende de esto que si todo lo que hiciéramos estuviera preñado de respeto por las personas y de cierta disposición hacia la imparcialidad de juicio, además de la búsqueda de la excelencia en el desarrollo del quehacer profesional y el sentido de responsabilidad por las consecuencias de nuestras acciones –y si pudiéramos promover en los equipos de trabajo este tipo de valores–, la incidencia del factor humano, en tanto que trasunto de las debilidades humanas propiamente tal, sería minimizada en alto grado. Claramente, en el caso del puente CauCau, donde nadie asumió la responsabilidad del grueso error en la instalación de las plataformas, con todas las partes esgrimiendo toda clase de excusas, sin mencionar el grotesco espectáculo de las acusaciones cruzadas que se ventilaron por la prensa, es fácil discernir una debilidad en este aspecto. Es decir, para decirlo con toda claridad: lo único que les preocupó a los responsables fue salvar el pellejo. Evidentemente, en este tipo de situaciones se detecta a las claras ciertas fallas en la clase de liderazgo implicado. Una definición muy usada a fin de exponer el fundamento del liderazgo personal es decir que un líder es “aquella persona a quien seguiríamos a un lugar al que no iríamos solos”.A su vez, en un artículo anterior decíamos: Una organización puede tener una planificación apropiada, disponer de mecanismos de controladecuados y de procedimientos organizativos perfectos en la teoría… pero sucumbirá si no encuentra los líderes correctos para gestionar su proyecto corporativo.En el lado opuesto, muchas organizaciones con una planeación deficiente y malas prácticas organizacionales han sido capaces de sobrevivir gracias a la presencia de liderazgos dinámicos y efectivos en sus planos gerenciales. En este caso, cuando nos damos cuenta de la actitud de abandono de barco de todos los involucrados, se hace notar la falta de líderes capaces de aplicar en su accionar un mínimo de ética que los lleve a buscar la viga en el propio ojo antes queoptar por esconder la cabeza en la tierra y echarle la culpa al del lado. El liderazgo efectivo, capaz de hacer prosperar negocios y naciones, ha de estar centrado en principios sólidos y valores a toda prueba. El cumplimiento de los compromisos, la integridad, la honestidad, la responsabilidad, forman parte del ADN del liderazgo señero de los precursores en todos los campos. Hay algo de heroísmo en la disposición de ánimo de un líder de verdad. Lamentablemente, tras el lamentable espectáculo del puente CauCau, si nos mostraran de improviso una lámina del test de Rorschach, de seguro se nos vendría más fácilmente a la cabeza la figura de un ratón que la de algún Lancelot de nuestros tiempos. En fin… c’est la vie.

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