Reflexiones de un PM, luego de Londres 2012.

Tras cada participación chilena en las grandes justas deportivas a nivel mundial, en especial juegos olímpicos y mundiales de fútbol, todo el medio local se sumerge por unas cuantas semanas en el análisis crítico y apocalíptico de la realidad nacional. El problema es que pasado el tiempo del shock inicial –es decir, una vez digerido el fracaso– por regla general todo sigue igual. Es cosa de irse a los archivos de los diarios locales: siempre ha sido lo mismo. Es sorprendente consultar diarios y revistas de hace veinte, treinta, cuarenta o incluso cincuenta años atrás y encontrarse con los mismos análisis, las mismas críticas, autocríticas y promesas que leemos hoy en los medios.

El mismo día que concluían los Juegos Olímpicos de Londres el suplemento deportivo del diario El Mercurio publicaba una estadística que no deja de ser sorprendente: en 21 participaciones Chile ha obtenido tan sólo 13 medallas, sólo dos de las cuales fueron de oro (ganadas, como se sabe, por la dupla Massú-González en singles y dobles en Atenas 2004). Uruguay, con tres veces menos población que Chile, tiene resultados parecidos… pero, a diferencia de Chile, los uruguayos han sido dos veces campeones mundiales de fútbol, dos veces campeones olímpicos, varias veces campeones de América, etc.

La primera palabra que se nos viene a la mente es… “desalentador”. ¿Cómo tan mal? ¿Qué hay detrás de resultados tan mediocres? Simple: los resultados mediocres son fruto de un trabajo mediocre. Punto. ¿Pero de quién es tanta mediocridad? ¿De los atletas? No necesariamente. Todos los países del mundo están llenos de atletas y deportistas en ciernes jugando en las calles, plazas y patios de sus colegios, sólo tienen que ser descubiertos. La diferencia entre los Estados Unidos, China y Gran Bretaña –sólo por citar a los países o delegaciones que más medallas ganaron en Londres– y Chile está en que en esas tierras sí se trabaja en serio para producir atletas competitivos. El sistema los produce por sí sólo. Hay gente buscando prospectos en los colegios y universidades, un sistema educativo que estimula y resguarda el alto rendimiento deportivo, incentivos tributarios a las empresas para apoyar el deporte, dirigentes competentes, entrenadores capacitados, etc. Es decir, se toman el tema en serio… y lo trabajan tal cual: con seriedad.

¿Qué tiene que ver esto con la Dirección de Proyectos? Mucho. La producción de alto rendimiento deportivo puede y debe ser vista también como una empresa en toda la regla. La producción de éxitos deportivos ha de ser el producto final del trabajo impecable de un equipo que incluye dirigentes profesionales, entrenadores, psicólogos, médicos, etc. La hoja de ruta que señala el camino desde el descubrimiento de un atleta con potencial hasta el momento de la obtención de una medalla olímpica ha de estar marcada por los mismos grupos básicos de procesos que hemos descrito en artículos anteriores, por cierto que adaptados a la realidad del deporte. Es decir, hemos de considerar también en el deporte ciclos de inicio, de planificación, de ejecución, de seguimiento y control, y de cierre. El cierre puede ser el atleta en el podio, pero también el momento del retiro luego de una carrera exitosa con proyección profesional en algún estamento relacionado con el mismo deporte, dirigencia, coaching, instrucción, etc.

También aquí ha de haber áreas de conocimiento que determinarán el know-how relacionado con las tareas y requerimientos propios del alto rendimiento deportivo. Todas las gestiones que se emprendan en esta materia han de ser pasos dados hacia la racionalización de los recursos, la eficiencia y la “rentabilidad del negocio”, entendiendo por “negocio” en este contexto precisamente el alto rendimiento de los atletas y deportistas escogidos entre los cientos o miles de deportistas de todas las edades que se desempeñan el amateurismo.

Por ejemplo, siendo Chile un país con más de dos mil kilómetros de océano y decenas de lagos maravillosos es imperdonable que no haya deportistas de alto rendimiento en deportes náuticos. Lo mismo puede decirse con los deportes de montaña o el canotaje, el mountain bike o incluso con el BMX o ciclismo acrobático, el medio fondo, la maratón, etc.

Basta con que haya voluntad y talento organizativo. Por decenios los chilenos se han lamentado de sus miserias deportivas mientras que en otras áreas el país se ha destacado por su capacidad de llevar a cabo grandes empresas. ¿Qué falta? Nada más que la capacidad de sumar dos más dos: es decir, organizar el deporte como una empresa y poner a cargo a hombres capaces de liderar los procesos siguiendo el modelo de la Dirección de Proyectos moderna. Si el trabajo mediocre produce resultados mediocres, el trabajo eficiente ha de producir resultados brillantes. No hay más.

El desafío está planteado. Bastaría con entender a lo que se refería Peter Drucker cuando dijo: “Los planes son solamente buenas intenciones a menos que se conviertan inmediatamente en trabajo duro”. Sólo así nos evitaríamos tener que leer y escuchar en los medios los mismos análisis que se hacen hoy –cuando el recuerdo de Londres aún está fresco– luego de Río 2016 y después de los Juegos Olímpicos del 2020, 2024, 2028, etc. En algún momento PMO2Win apoyará un deportista no solo con reflexiones y palabras, estamos deseosos de que las condiciones para poder dar ese apoyo se den mas pronto que tarde.

Anuncios
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Nos encantaria que comentes, gracias

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: