Neuromanagement, parte II

El autor de la famosa novela Los Viajes de Gulliver, Jonathan Swift (1667-1745), dijo en una ocasión: “La mayoría de las personas son como alfileres: sus cabezas no son lo más importante”. Resulta particularmente interesante darnos cuenta cuánta razón tenía el escritor irlandés. La vida está llena de gente que no le presta la más mínima atención al desarrollo de su inteligencia y sus capacidades cognitivas. No es nuestro caso. Nos interesa cómo funciona la cabeza –es decir, el cerebro humano– y cómo aplicar este conocimiento a la disciplina de la Dirección de Proyectos. Por lo mismo, hemos de seguir con nuestros apuntes sobre el apasionante tema del Neuromanagement. Pero ahora nos corresponde entrar a terreno. ¿Cómo funciona en concreto su cerebro? Veamos.

¿Es usted de los que prefieren la teoría antes que la práctica? ¿Le es más fácil aproximarse a la realidad si entiende antes las leyes que rigen el funcionamiento de las cosas (universo, sociedad, relaciones humanas, empresa, etc.)? ¿Disfruta usted de una buena explicación teórica? ¿Tiende a hacer esquemas mentales de la realidad…? Bien, entonces en usted predomina el Cortical Izquierdo (cuadrante A).

Ahora, si a usted le desconciertan los errores que suelen colarse en los documentos de trabajo, si se siente cómodo con una planificación minuciosa de las actividades laborales, con los avances estructurados en función de una progresión lógica, secuenciada de las mismas, con el progreso paso a paso; y si, además, para integrar conocimientos necesita conocer a fondo la estructura de las cosas… entonces en usted predomina el sistema Límbico Izquierdo (cuadrante B).

Pero si en cambio lo que usted necesita es compartir con otros lo aprendido para estar seguro de que ha comprendido cabalmente los conocimientos adquiridos, si necesita a los demás como espejos de sus propios procesos, si en el compartir se produce en usted el milagro de la integración de la experiencia, es que en usted predomina el sistema Límbico derecho (cuadrante C).

Ahora, si usted disfruta intensamente con las nuevas ideas y con los proyectos precursores, si se siente vivo con todo lo que lo hace pensar y reflexionar, si aprende mejor seleccionando lo que salta a su encuentro desde el entorno, si se siente a sus anchas investigando, profundizando  los temas dejándose llevar por su intuición y por su capacidad de sintetizar e integrar conocimientos en un todo coherente, lleno de sentido, es que usted es un típico representante de quienes presentan dominancia del Cortical Derecho (cuadrante D).

 

Estilos de mando

Los expertos en dominancia cerebral han llegado a identificar nueve estilos de mando:

  1. Cortical Izquierdo: Es el “jefe” típicamente autoritario, absorbente, directivo. Exige soluciones rápidas y efectivas a los problemas.
  2. Cortical Izquierdo / Límbico Izquierdo: Estilo de mando muy definido, práctico y realista.
  3. Cortical Izquierdo / Cortical Derecho: Estilo de mando que combina el aspecto técnico del trabajo, lo concreto, con las ideas experimentales.
  4. Límbico Izquierdo: Estilo de mando conservador, prudente, administrador. Huye del riesgo.
  5. Límbico Izquierdo / Límbico Derecho: Estilo de mando conservador que combina la búsqueda de la estabilidad con la preocupación por los demás.
  6. Límbico Derecho: Estilo de mando personal, muy humano, empático. Se basa en la interacción y la intuición.
  7. Límbico Derecho / Cortical Derecho: Estilo de mando abierto a nuevas ideas, innovador, intuitivo y flexible.
  8. Límbico Derecho: Estilo de mando holístico, orientado a la aventura, el riesgo y el emprendimiento de nuevos desafíos. Son los típicos visionarios capaces de revolucionar su campo de acción incorporando una “visión” particular a su actuar. Dejan su sello.
  9. Estilo Multidominante: Capacitado para responder a todo tipo de situaciones.

Preocupaciones claves por tipo de dominancia

  1. Cortical Izquierdo (A): ¿Están completamente claros los temas clave del proyecto? ¿Está bien definido el presupuesto? ¿Contamos con las herramientas tecnológicas adecuadas para llevarlo a cabo?, etc.
  2. Límbico Izquierdo (B): ¿Se encuentran bien definidos los pasos a seguir? ¿Se han calculado correctamente los plazos? ¿Hemos tomado en consideración todos los riesgos involucrados? ¿Hemos definido perfectamente bien la estructura organizacional?, etc.
  3. Límbico Derecho (C): ¿Se encuentran bien comprometidos todos los participantes? ¿Hemos sido capaces de definir las relaciones clave dentro del proyecto? ¿Se encuentran los valores alineados?, etc.
  4. Cortical Derecho (D): ¿Está claro todo el panorama del proyecto? ¿Conocemos bien las consecuencias futuras? ¿Hemos dejado espacio para la creatividad, para la innovación?, etc.

Se sabe que…

Se sabe qué por regla general los equipos permanentes tienden a homogeneizarse y que al trabajar en equipo se tiende a despreciar las cualidades del hemisferio derecho premiando las posiciones más “duras” y técnicas, propias del hemisferio izquierdo. Por otro lado, un equipo altamente calificado en los aspectos técnicos del trabajo suele ser torpe en las relaciones interpersonales, lo que genera enormes dificultades al interior de las organizaciones. También es frecuente en nuestro medio que se imponga una cultura de mando fuerte por sobre el compromiso personal. Igualmente, cuando se dan incomprensiones entre equipos diferentes éstas tienden a ser superadas por miembros individuales de ambos equipos cuya fortaleza se encuentre en las cualidades propias del hemisferio izquierdo (cuadrantes C y D).

Consejos para hacer presentaciones eficaces

El secreto para hacer presentaciones eficaces está en ser capaz de “hablar” los cuatro idiomas del cerebro. Cuando dejamos de lado alguno de ellos corremos el riesgo de que entre los receptores haya alguien que quede out del mensaje que queremos transmitir. Esto ocurre porque no hemos sido diestros en el arte de sintonizar en la frecuencia en que éste recibe los mensajes que le llegan del entorno.

Es responsabilidad del líder del equipo que todos los miembros de éste se sientan partícipes de la misión colectiva. La llave de acceso a todos los cerebros está en la forma en cada individuo piensa y percibe. También es necesario tener en cuenta los cinco sentidos para llegar a todos. Hacerlo ayuda a cubrir todo el espectro de canales por medio de los cuales la gente recibe los mensajes.

Consejos útiles para los líderes

A estas alturas ya tenemos clara la necesidad de perfeccionarse en el dominio de los “idiomas” o frecuencias cerebrales de las personas. No podemos abordar todas las relaciones interpersonales de la misma manera. No es lo mismo relacionarse con una persona con dominancia del cuadrante A (Cortical Izquierdo) que con alguien con dominancia del C (Límbico Derecho). Muchos de los problemas de incomunicación que se suscitan al interior de las organizaciones radican única y exclusivamente en la ignorancia de esta realidad insoslayable.

Por otro lado, teniendo en cuenta todo lo expuesto aquí, queda más que clara la necesidad imperiosa de poner a cada quien donde corresponda. Por ejemplo, si queremos echar a andar un proyecto innovador no podemos poner a cargo del equipo responsable de diseñar, planificar y ejecutar el proyecto a un individuo con dominancia del sistema Límbico Izquierdo. Poner a las personas en puestos compatibles con su dominancia cerebral ayuda a racionalizar los recursos humanos de la empresa y a maximizar los resultados. Emplazar a cada quién en su lugar y de acuerdo a sus capacidades es la fórmula del éxito para armar buenos equipos de trabajo.

Igualmente, suele ser una buena idea fomentar la implementación de equipos de trabajo heterogéneos. Por supuesto, la combinación perfecta ha de estar siempre sujeta a las metas por alcanzar.

Una cosa más, en lo personal me ha ayudado mucho intentar distintas maneras de hacer las mismas cosas, ya sea dirigir una reunión, hacer una presentación, etc. Esto ayuda a desarrollar áreas de nuestro cerebro que tenemos habitualmente “dormidas”. Por ejemplo, si soy un individuo con dominancia del cuadrante A (Cortical Izquierdo) puedo intentar funcionar ocasionalmente poniéndome en el lugar de los otros, desarrollando empatía y buscando potenciar la dimensión interpersonal de las relaciones laborales, entre otras cosas. Esto me ayudará a acrecentar mis dotes naturales y a ensanchar efectivamente mi “comprensión del mundo”.

La Neuroplasticidad

Esto último tiene relación con el concepto de neuroplasticidad, definida como la capacidad que tiene el cerebro para establecer nuevas conexiones nerviosas. Se sabe que el cerebro humano es el asiento de unas 100.000 millones de neuronas, cada una de las cuales se conecta con otras 10.000 a través de un proceso llamado sinapsis. La neuroplasticidad es el mecanismo por medio del cual el cerebro puede adaptarse a nuevas circunstancias. El proceso consiste básicamente en una modificación de las rutas por las cuales circulan los impulsos nerviosos que son la base de nuestras capacidades de percepción, de procesamiento de la información y de interacción con nuestro entorno. Una recombinación de los circuitos neuronales produce un cambio en la organización del cerebro que facilita al individuo la adaptación a nuevas situaciones que pueden ir desde variables meramente medioambientales hasta nuevas exigencias laborales, cambios de hábitos, etc. Muchas de estas funciones se producen naturalmente, pero es posible emprender el proceso de forma voluntaria. De hecho, la neuroplasticidad es la base de todo proceso de aprendizaje. En el fondo, se trata de la posibilidad de reformatear el cerebro en función de nuestras necesidades de desarrollo personal. Ya se ve como ser más inteligentes, sabios, sensibles y funcionales está siempre al alcance de la mano.

¿Qué deben hacer las organizaciones para sacar provecho de este conocimiento?

Conocer las dominancias de sus empleados ayuda a las empresas a sacar el máximo partido de sus recursos humanos de que disponen. Asimismo, tener en cuenta esta realidad ayuda a tomar buenas decisiones a la hora de contratar más personal. Por lo general suele ser deseable disponer en los equipos de trabajo de individuos de todas las dominancias para tener siempre en cuenta todos los puntos de vista posibles a la hora de abordar las tareas propias de la organización.

Igualmente puede ser beneficioso evaluar a los proveedores de acuerdo a su dominancia cerebral. Siempre es bueno contar con aliados que nos ayuden a ver lo que nosotros no vemos.

¿Cómo podemos mejorar nuestras capacidades cerebrales?

Mejorar el rango de nuestras capacidades cerebrales es más simple de lo que pareciera, aunque no necesariamente fácil de conseguir. Ayuda, por ejemplo, aprender otro idioma, hacer “gimnasia cerebral” en forma cotidiana, hacerse el hábito de reflexionar sobre nuestras vidas, ser consciente de nuestras limitaciones, pedir ayuda cuando la necesitemos… y ofrecer ayuda a los demás, entre otras cosas. Después de todo, preocuparnos de estas cosas es lo único que nos diferencia de las “personas-alfileres” que decía Swift.

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