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Técnicas para desarrollar Pensamiento Lateral.

En el artículo anterior dejamos pendiente la solución a un problema clásico de pensamiento lateral esbozado por el experto británico Paul Sloan. Se trata del ejemplo del sujeto del ascensor que sólo podía llegar al séptimo piso, siendo que él vivía en el décimo. La pregunta era: ¿por qué nuestro protagonista no podía llegar al décimo piso? La respuesta es muy sencilla… el tipo era un enano. De este modo, cuando salía y ocupaba el ascensor para trasladarse desde su departamento hasta la planta baja del edificio no tenía problemas para alcanzar el botón del primer piso, pero cuando regresaba su estatura no le permitía alcanzar el botón del décimo viéndose obligado a recorrer el tramo restante por la escalera. Acertijo resuelto. Simple, ¿no? Eso es pensamiento lateral.

Ahora una pregunta más, sólo un juego. Supongamos que un tren eléctrico se dirige hacia el norte en medio de un hermoso paisaje en cual el viento corre hacia el sur. La pregunta es: ¿hacia dónde irá el humo…?

Dejaremos la solución de este problema para más adelante. Por ahora nos concentraremos en abordar algunas sencillas técnicas que permiten incentivar el desarrollo del pensamiento lateral.

  1. Los seis sombreros para pensar

Edward de Bono desarrolló en los años 80 una de las técnicas más populares en el ámbito del pensamiento lateral y la creatividad: el método de los seis sombreros para pensar. La sola mención de un sombrero para pensar nos trae el recuerdo del Sombrero Seleccionador del Colegio Howards de Magia y Hechicería, de la saga de Harry Potter. Es que al aprender a pensar de formas nuevas y originales lo que en verdad estamos haciendo es transformar el pensamiento en una poderosa varita mágica solucionadora de problemas. Cuántas veces no hemos deseado tener una varita mágica para resolver problemas insolubles sin reparar en el hecho de que siempre hemos tenido a nuestra disposición la herramienta más poderosa de todas: EL PENSAMIENTO.

Potenciar el pensamiento equivale a desarrollar “poderes mágicos”. Nos graduamos de magos cuando aprendemos a pensar quebrando los esquemas y patrones de pensamientos habituales, rígidos y automatizados con que corrientemente “pensamos”.

La técnica de creada por de Bono consiste en jugar con seis sombreros (imaginarios o reales) de distintos colores que representan seis modos de pensar completamente disímiles con que puede abordarse un mismo desafío. Estos seis sombreros pueden ser usados en forma individual o en grupo, en cuyo caso todos los participantes de la sesión han de utilizar el mismo color en forma simultánea para ir reemplazándolo luego de acuerdo a los requerimientos del desarrollo de la actividad. Se trata de una especie de juego de rol en que los jugadores van alternando formas de pensar distintas según se pongan uno u otro sombrero con el fin de ir descubriendo distintos caminos destinados a la resolución de problemas específicos. Este método ayuda al desarrollo de la creatividad individual y colectiva.

El esquema de colores es el siguiente:

Sombrero blanco: Bajo este sombrero el pensador dará una mirada objetiva a la información disponible. La idea es confrontar los hechos de manera pragmática, fría y neutral. A no olvidarse: la objetividad es la meta. Los hechos son hechos. Punto. Por lo mismo, se recomienda que sea el primer sombrero en ser utilizado.

Sombrero rojo: Bajo este sombrero el pensador ha de dar rienda suelta a los sentimientos, la intuición y el instinto. Este sombrero da permiso a su portador para soltarse y expresar lo que siente sin necesidad de justificarse. La espontaneidad es la meta.

Sombrero negro: Bajo este sombrero se ha de permitir la crítica y el uso de la lógica negativa. Es decir, se trata de incentivar la capacidad de ver y analizar los conflictos, riesgos, las alarmas. La idea es que siempre todo puede salir mal. Así se da espacio para el juicio y la prudencia. La lógica implacable usa siempre un sombrero negro.

Sombrero amarillo: Bajo este sombrero el pensador se permite el optimismo. Aquí opera la lógica positiva. A diferencia del sombrero negro, con el amarillo la idea central es encontrar las razones por las que todo va a ir bien, pensar que no va a ocurrir nada malo, etc. Es decir, siempre hay razones para que las cosas salgan bien y reporten beneficios. El sombrero amarillo permite también rescatar lo valioso del aporte de una persona o de una situación determinada.

Sombrero verde: Bajo este sombrero el pensador ha de centrarse en la creatividad, la innovación, la originalidad, la extravagancia incluso. Aquí hay permiso para ponerse “alternativo”, asumir posiciones arriesgadas y dar rienda suelta a las provocaciones y los cambios.

Sombrero azul: Este es el sombrero que gestiona el proceso del pensamiento en sí. Aquí se utiliza la visión de conjunto, se repasa el asunto en su totalidad y se analizan los resultados. El azul es el sombrero que le dice al pensador: ahora haz la síntesis del proceso.

Objetivos del juego

Con cada sombrero nos permitimos pensar de diferentes maneras abarcando todo el espectro del pensamiento. Estamos demasiado acostumbrados a ser nosotros mismos. Los seis sombreros nos permiten abrir nuestras mentes a la posibilidad de ser y comportarnos de distintas maneras aportando profundidad y perspectiva a nuestra visión de mundo. Es lo que decíamos en el artículo anterior respecto de agregarle dimensiones a la vida. El objetivo de la técnica de los seis sombreros es aprender a utilizar distintas partes de nuestra mente. Se trata, literalmente, de una ampliación del arte de pensar. No se trata sólo de razonar intelectualmente. No basta con saber que dos más dos son cuatro; hay otras dimensiones en el mundo más allá de los números. “Pensar” quiere decir percibir, observar, discriminar, secuenciar, analizar, objetivizar, conceptualizar, sentir, valorar, intuir, imaginar, etc.

  1. La técnica de la provocación

Entre otras cosas, cuando pensamos “lateralmente” separamos el ego del desempeño abriendo espacio para la expresión de una dimensión más profunda de nuestra individualidad. Somos lo que pensamos. Pensando más profundamente, abarcando un espectro mayor de la realidad, ensanchamos nuestro horizonte vivencial, potenciamos nuestras capacidades y talentos y nos hacemos más grandes, inteligentes y sabios.

Otra técnica que permite propiciar el pensamiento lateral es la provocación. Se trata, literalmente, de “bombardear” el tren habitual de pensamientos para suscitar respuestas distintas y originales. Entre estos misiles dirigidos a desestructurar el proceso del pensar corriente tenemos:

La palabra aleatoria: Se introduce una palabra al azar que sirve como punto de entrada a una ilación de conceptos e ideas destinadas a dar resolución a un problema X. El objetivo es ir enlazando palabras relacionadas a partir de la primera “provocación”. Así, cada vez que se cambie de palabra se hará todo lo posible para relacionarla con el problema base generando un tren de pensamientos paralelo al habitual. Cada paso en este proceso va suscitando ideas que pueden ayudar a dar con la respuesta ideal al problema inicial.

El escape: Se hace un análisis de los elementos involucrados en el problema y se niega una característica particular de alguno de ellos. Por ejemplo, imaginemos una empresa que está buscando la forma de obtener la mayor rentabilidad posible sobre un servicio o producto determinado… supongamos, una película de cine. Los ejecutivos de la productora se encuentran reunidos para analizar la forma de sacar el máximo provecho. De pronto uno de ellos utiliza la provocación del escape y “niega” una de las características básicas del negocio: el cliente (en este caso el espectador) no paga. El resultado de esta provocación es la búsqueda de alternativas para exhibir la película sin cobrarle al cliente. Luego hacen la ecuación mágica y descubren que habría ciertamente una cantidad interesante de potenciales espectadores dispuestos a pagar por ver la película… pero que esa cifra podría multiplicarse por varios ceros al analizar cuántos más la verían gustosos en forma gratuita. Ergo: el negocio está en exhibirla sin cobrar y vender espacios publicitarios asociados, además de pensar en el long tail y la comercialización en 360º.

La piedra en el camino: Esta provocación busca exagerar o distorsionar cierta característica de alguna entidad o condición del entorno del problema. Se puede poner este aspecto en sintonía con los deseos o expectativas relacionados a la situación. Ejemplo: en algún momento alguien pensó: los trenes vuelan. Esta provocación es una piedra en el camino para el pensamiento rutinario. Resultado: ese alguien habrá sido un ingeniero alemán que formó parte del equipo que concibió y creó el primer tren Maglev del mundo (tren de levitación magnética) en Hamburgo en 1979. ¿Se entiende?

Aprender a pensar es aprender a vivir

Descartes decía: “Pienso, luego existo”. Cuántos beneficios obtendremos entonces en pensar con mayor profundidad y perspectiva. Aprender a pensar es aprender a vivir. Un pensamiento poderoso es magia pura… esto si consideramos que la “magia” es el arte de hacer que las cosas sucedan. Pensando la humanidad construyó las pirámides, llegó a la Luna, inventó Internet, creó el Quijote y pintó la Mona Lisa, entre otras maravillas.

Así, aprendiendo a pensar, cuando nos preguntan por la estela de humo de un tren eléctrico nos bajamos del tren habitual del pensamiento y percibimos rápidamente la trampa: los trenes eléctricos no despiden humo. No importa hacia dónde se dirija o hacia qué punto cardinal sople el viento. Simple. No hay más. Se llama pensamiento lateral…

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  1. César Cabrera
    13 junio, 2012 en 20:28

    Gustavo, para procesos de gestión de la innovación que hemos realizado en Blue Ocean Innovación en particular de gestión de ideas nos ha servido mucho el pensamiento lateral de Edward de Bono.

    • 13 junio, 2012 en 20:56

      Lo bueno es que se puede usar en la practica la mayoria de las veces, no solo en lo profesional sino en lo personal tambien.

      Saludos Cesar y gracias por tu comentario

  2. Carlos Rojas
    15 junio, 2012 en 3:11

    Profesor, la respuesta a la pregunta: un tren eléctrico se dirige hacia el norte en medio de un hermoso paisaje en cual el viento corre hacia el sur. La pregunta es: ¿hacia dónde irá el humo…?..la respuesta es : ?????????????????????????????????????????????????(editado)

    • Francisco Moreno
      16 junio, 2012 en 19:05

      Hacia xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx, jaja (Editado pero Correcta la respuesta :))

  3. Alexandra Ramirez
    16 mayo, 2016 en 11:12

    Muy buen articulo, concreto y práctico. Muchas gracias!

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Nos encantaria que comentes, gracias

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